Paseo con sorpresas.
Kelvin llegó al apartamento de Rebeca con una sonrisa en el rostro. El sol de la mañana se filtraba por las cortinas, pintando rayos dorados. Rebeca lo recibió en la puerta, y su mirada se iluminó al verlo.
Rebeca eligió un vestido marrón de algodón, sencillo pero elegante. Las mangas cortas dejaban al descubierto sus brazos bronceados, y el cinturón ajustado resaltaba su cintura. Su cabello castaño corto y unos zarcillos de perlas colgaban de sus orejas.
—Kelvin —dijo Rebeca, cerrando la pue