El dolor de la muerte.
El tiempo fue corriendo como lo hace un atleta en una carrera y en un abrir y cerrar de ojos, ya los niños no eran niños y los adolescentes eran adultos.
La lluvia caía suavemente sobre las calles empedradas de París mientras la familia de Gerald se dirigía al cementerio para despedir a su amado abuelo. El cielo estaba nublado y el aire frío parecía reflejar la tristeza que envolvía a todos los presentes.
Gerald caminaba con la mirada perdida, sosteniendo la mano de su esposa y con sus hijos ca