Me despierto por el sonido insistente de la alarma de Danna, que resuena en la habitación con un timbre agudo. Al abrir los ojos, me doy cuenta de que, contrariamente a su habitual comportamiento, ella se incorpora rápidamente en cuanto el sonido comienza. Por lo general, se queda unos 10 o 15 minutos más en la cama, disfrutando de esos momentos de sueño aletargado. Me parece extraño, aunque me alegra ver que tiene energía esta mañana.
Danna se levanta de la cama con gracia y sale de mi habitac