Lucy.. Ella murió.
Dana y yo permanecíamos sentadas en aquel sillón, nuestras mentes atrapadas en un torbellino de angustia y ansiedad. La sala, tradicional y un tanto polvorienta, parecía oprimir con su silencio. Afuera, la luz del día se desvanecía lentamente, cada rayo de sol que se perdía era como un minuto más de incertidumbre.
Cuando finalmente escuchamos el sonido de la puerta abriéndose, nuestras miradas se dirigieron de inmediato hacia la entrada. Papá apareció en el umbral, su rostro pálido y sus ojos d