Ana callada, se quedó perdida en sus pensamientos, y sus nervios empezaron a mostrarse por la pregunta tan repentina de esta mujer, la verdad es que no le había cruzado por la cabeza cambiarse de nombre y mucho menos darle un nombre a una bebé.
—¿Nombre? —preguntó ella.
—Sí, un nombre, ¿No le has puesto nombre a tu hija? —preguntó una de las mujeres.
—¿Hija? —Ana aún está procesando todo.
—Sí, tu hija, escucha es normal que estés nerviosa porque somos extrañas para ti, no nos conocemos.
—Es cie