Cuando en la habitación solo quedaron ellos dos, Olivia, avergonzada estiró su mano hacia el cómo pidiéndole que se acercara y este solo lo ignoró, quería seguir intentando parecer confundida mentalmente, así que le dijo:
—Gracias por protegerme, esposo.
—Detente, Olivia. —Dijo el rubio. —Con excepción de Karla, se dieron cuenta de tus mentiras. —Lion se frotó el entrecejo con resignación.
Ella incómoda bajó la mano que le había extendido, se sentía avergonzada, creyó que de verdad había fingid