—Yo, junto con el personal de cocina, nos quedaremos solo hasta dejar lista la cena de Año Nuevo, —respondió Alicia, sonriente—. El señor Álvaro pensó cocinar él mismo para usted, pero teme arruinarlo todo.
Al escuchar la respuesta de Alicia, Gabriela comprendió que, para la víspera de Año Nuevo, solo estarían ella y Álvaro en la finca. Cintia partiría a incomodar a la familia Saavedra—y se notaba que lo hacía con genuina ilusión.
Gabriela revisó sus mensajes. Eran todos de Cintia, contándole co