Mundo ficciónIniciar sesión… Hasta aquel día en que mi madre murió y yo tuve que cocinar en el pequeño restaurante de mi padre porque él tenía el corazón tan roto que no podía hacerlo, pasara lo que pasara nunca dejábamos de abrir ese pequeño lugar frente de la plaza del Tossal, cerca de la Lonja de la Seda. Mi padre me observaba en un costado de la cocina, sumergido en sus pensamientos, yo cocinaba como siempre utilizando las mismas técnicas, siendo preciso y disciplinado como siempre. Siguiendo al pie de la letra







