Amelia
Una oleada de presión me invadió al instante. Jamás esperé encontrarme con él. Había aparecido de la nada y me tomó completamente por sorpresa.
Como siempre, me saludó con esa sonrisa tan característica, intentando conquistarme una vez más. Pensaba ignorarlo y fingir que no me importaba, pero de repente una fuerte ráfaga de viento sopló, haciéndome entrar en pánico.
Aquello realmente me asustó. Me di cuenta de que el tocado que llevaba se había aflojado y, si no reaccionaba de inmediato,