RUBI MONTENEGRO
La luz del lunes entró por las rendijas de la cortina, despertándome de un sueño inquieto. A pesar del desastre al final del baile y de la amenaza de Ares, una parte de mí quería creer que era solo un farol. Ares era arrogante, pero ¿sería lo suficientemente loco como para atacar a un competidor sin motivo? Estoy segura de que no.
Me estiré, sintiendo el cuerpo aún cansado, y tomé mi celular de la mesa de noche para revisar la agenda.
En cuanto la pantalla se encendió, mi corazó