—Creo que me confunde con alguien más —dijo la mujer con calma—. Es un honor conocerlo al fin, señor Giordano. —Ella se acercó a Paolo con la mano extendida—. Mi nombre es Bibiana Testa, dueña de Beauty cosmetics.
Paolo tardó algunos segundos en reaccionar y entender lo que la mujer le acababa de decir. Su cerebro parecía haber sufrido un cortocircuito.
Observó a Bibiana en silencio. El parecido con Fiorella era increíble. El mismo color de cabello y de ojos y de piel. La misma pequeña nariz.