Loredana giró la cabeza hacia a la recién llegada con una sonrisa amable. De inmediato, perdió la sonrisa y abrió los ojos como platos. Sus ojos regresaron a Paolo. Él la miraba algo preocupado, pero para nada sorprendido y debería de estarlo. Delante de ellos estaba una mujer que solo había visto en fotos. Aunque lucía mayor que en aquellas imágenes, habría jurado que eran la misma persona de no ser porque se suponía que estaba muerta.
Una sola pregunta le vino a la mente: ¿Qué demonios estaba