Las semanas estaban transcurriendo más rápido de lo normal. Loredana sentía las cosas no podían ser más perfectas, pero su lado pesimista le decía que algo estaba a punto de suceder. Había tratado de dejar de pensar de esa manera. No tenía ninguna lógica. Su relación con Paolo iba muy bien y su vida profesional no podía ser mejor.
Era viernes por la tarde y había ido a su casa para recoger algunas cosas. Le sorprendía que todavía tuviera algo allí. Cada vez que iba con Paolo, él se llevaba más