—¿Quiere que le cocine?, lave su ropa, planche, quiere que me comporte como… —una mueca de sonrisa paralizo a Arianne, sus ojos, eran hermosos, llenos de dulzura de encanto de deseo.
—No, no, no y no, tengo servicio para eso cariño —dejo de apretar su muñeca, envolvió con su mano la pequeña suave y delicada mano de Arianne.
No se molestaba en esconder sus sentimientos, en instantes ni siquiera el mismo se daba cuanto de lo que hacía, era tan natural la forma en que actuar con Arianne. Cualquier