Al despertar, el desayuno estaba en la cama, una romo de flores junto a ella y una nota en una tarjeta.
Para Arianne la luz del sol que se colaba por la ventana tenía un brillo totalmente diferente, estiro sus brazos y dejo salir un gran bostezo. Se sentó en la cama para ver lo que su amante le habia preparado, la sonrisa en su rostro.
“Vístete pequitas, vuelvo en un rato”
Arianne sostenía una sábana para cubrir su cuerpo, al leer se dejó caer en la cama con una sonrisa, no era solo el haber he