Habia tantas opciones, restaurantes para elegir donde desayunar, lugares de diversión para bajar la tensión entre ambos, o simplemente caminar por la orilla del mar. Hacer cualquier cosa pero Malcolm solo quería estar con Arianne.
Algo brotaba en su interior, un apego, una necesidad de proteger a esa mujer tan pequeña y delicada. Sonreía como un puberto y cuando ella lo atrapaba mirándolo como un idiota agachaba la cabeza, de pronto no sabia que decir, solo quería alabar su belleza.
El hotel