Erick caminaba cojeando de un lado al otro encerrado detrás de una reja, con dolor intenso en la pierna. Apenas le habían sacado la bala y realizado una curación sin el más mínimo de higiene. Tenía que ir pronto a un hospital para que lo atendieran correctamente o podria perder la maldita pierna.
Su madre no podía creer cuando la llamo, verlo encarcelado era el más terrible castigo.
—Erick —sé se acercó a su madre, sus ojos no eran los mismos, estaba llenos de odio, de maldad.
—Al fin llegas