Cuando Alice entra en la habitación donde su esposo permanece bajo observación, no puede contener las lágrimas. Richard está despierto, pero su semblante abatido y su mirada perdida revelan el efecto de los medicamentos. Al verla, se inquieta, levanta el brazo con dificultad y extiende la mano, pidiéndole en silencio que se acerque. En la habitación, además de Richard, se encuentran Elis, Abraham y Meredite, quienes llegaron apresuradamente en cuanto se enteraron de lo ocurrido. El ambiente es