Las investigaciones sobre Dora llegan a una conclusión sorprendente: vendió todas sus propiedades en la ciudad, incluida la casa que había heredado de su hijo fallecido.
—Parece que abandonó la ciudad, pero todavía no hemos logrado rastrear su nueva dirección, ya que ya no hay nada registrado a su nombre —informa el investigador con voz grave, reflejando la seriedad de la situación.
—¿Y las imágenes de las cámaras de seguridad? —pregunta Alice. Su voz transmite ansiedad y desesperación mientras