Alice cuelga el teléfono y camina hacia la puerta. Corre la cortina para ver quién está allí y se sorprende al encontrar a Elis, que le sonríe en cuanto la ve.
Elis le hace un gesto para que abra la puerta y, cuando Alice lo hace, la abraza.
—Buenos días, Alice. ¿Cómo estás?
—Muy bien —responde, un poco incómoda.
—¿Lily ya se despertó? Los gemelos están como locos por jugar con su prima —anuncia.
—Todavía no. Se quedó despierta de madrugada y por eso sigue durmiendo.
—Eso mismo imaginé, por eso