—Endrick… —susurra.
—Estoy enfermo, Alice, y no hay muchas esperanzas para mí —confiesa.
—¿Cómo que estás enfermo? ¿Qué clase de enfermedad es y por qué nunca me contaste nada?
—Porque sabía que no serviría de nada. No quería preocuparte ni atarte a mí por eso.
—¿Atarme? ¿De qué estás hablando?
—Sé que, si hubieras sabido de mi enfermedad, jamás habrías tenido el valor de terminar conmigo. Por eso preferí ahorrarte todo esto.
—Endrick, estuvimos juntos durante tantos años. Deberías haberme cont