Capítulo 21. Jacintos.
No tenía idea de cuál era el lugar favorito de Lucía en el bosque; quizá debí de haber preguntado antes de caminar hacia aquí.
Claro que sin cuerdas vocales iba a ser complicado. Como sea.
Había un sitio que me había mostrado hace un mes y que a mí me pareció lindo, así que hacia allá nos dirigíamos. Era un pequeño arroyo que no medía más de medio metro de ancho; lo más bonito del sitio no era el agua cristalina que corría por ahí, sino los tapetes de jacintos en el área.
El contraste de ese