Capítulo 14. Camino de pintura chorreante.
En este piso solo había cuatro puertas… y una salida. Respiré hondo para reunir valor y caminar hacia la más próxima a las escaleras.
La abrí lentamente y me saludó la oscuridad; mi piel se enchinó automáticamente y me preparé para saltar y golpear cualquier cosa que se moviera. A este punto, no me importaría golpear unas veces extra por asustarme de este modo.
Con una mano temblorosa busqué el interruptor de la luz, ¿No se supone que siempre se encuentra junto a la puerta?
Cuando por fin lo