Se suponía que iba a decirle a Enrique que no quería casarse, realmente lo había intentado un par de veces, pero cada vez que la frase "tenemos que hablar" surgía entre ambos, el hombre simplemente inventaba una excusa y desaparecía, haciendo que dicha labor fuese casi imposible de realizar.
A tan solo un día de la boda, se sentía lo suficientemente asfixiada, como para estar a punto de colapsar.
Angelo había sido otro quien le había insistido en hablar, pero ella adoptaba la misma actitud de