Ashley recibió el informe del investigador privado con una mezcla de alivio y confusión. Las fotos y la información detallada mostraban que Débora llevaba una rutina aparentemente normal, y no había evidencia de un comportamiento sospechoso.
—Es posible que la persona que dejó la nota no sea ella—le dijo el investigador, ofreciéndole una posibilidad reconfortante.
Aunque la idea de que Débora no estuviera involucrada en las amenazas era un alivio, seguía preocupada por la seguridad de su famil