17. Eres la que sostiene todo esto
—¿Leah, estás bien? —la voz angustiada de Danae me hace despertar de golpe. Está de pie junto a la cama, con los ojos llorosos y las manos temblorosas.
—¿Qué pasa? —pregunto, incorporándome de inmediato.
—¿Qué haces aquí? —señala la habitación de nuestros padres.
—Ven —le digo, haciéndole un espacio a mi lado. Ella se acerca y la abrazo con fuerza—. Estoy bien, solo necesitaba estar cerca de ellos un momento… y me quedé dormida.
—Me asusté, Leah —su voz se quiebra—. Pensé que…
—Estoy bien —la