AGNES;
—¿¡Eres un lobo blanco!?
No me di cuenta de cuándo esas palabras salieron de mis labios. Estaba experimentando el shock más grande de mi vida y sí, lo llamé así a pesar de las experiencias locas y chocantes que he tenido en mis veintiséis años de vida.
—En parte, un lobo blanco, niña —respondió Iris—. Mi madre era una loba blanca que nació en la manada extinta y mi padre era miembro de esta manada. Mis padres se conocieron en un pueblo humano, donde mama habia logrado sobrebir sola. Se d