Katie llamó a los niños aterrorizados y los vi avanzar como polluelos sin carácter. Dos niños y una niña flacucha. Parecían tener unos diez años cada uno y, por el asombroso parecido entre ellos y los dos hombres inútiles que vi antes, pude unir los puntos.
Los niños que acosaban a mis cachorros eran los hijos de Matoe y Leo.
Eran tan podridos como sus padres.
Por supuesto, los niños no fueron educados apropiadamente y por eso decidieron intimidar a una niña que era cinco años menor que ellos.