Capítulo 37

Mi hija lloró en voz alta, sin poder ocultar sus sentimientos como lo hubiera hecho cualquier otro día. Ver a Katie así me destrozó aún más. Se me encogió el corazón al olvidarme de cómo respirar y, al poco tiempo, Kyle también rompió a llorar.

—Callen, bebés. Callen —dije entre lágrimas. Me agaché para ponerme a su altura y acerqué a Kyle y a una Katie embarrada a mis brazos—. Ya basta de lágrimas, bebés.

—Tú y Katie empezasteis —Kyle habló; su voz temblorosa y apagada.

—Mamá empezó. Entré y l
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