LÍA...
Se me escapó un grito cuando una mano fría me rodeó la pierna y me sacó de la cama con un movimiento rápido. Caí al suelo frío de la habitación con un ruido sordo. Estaba realmente aterrorizada hasta que me di cuenta y me encontré cara a cara con la cara divertida de Hazel.
—Por el amor de Dios, Hazel. Acabas de matarme —grité, sin encontrarme con su truco gracioso.
Sin embargo, Hazel se rió. —Si lo hiciera, no estarías gritando, muchacha.
Mi mejor amiga se encogió de hombros y el sonido