Princesa Katie;
Casi no podía creer que Davien no tuviera experiencia.
Sí, era así de bueno. Con su lengua. Con sus dedos. Con sus labios. ¡Diablos! Era así de bueno.
Y prestaba atención a cada reacción. Cada movimiento que me hacía gemir o me levantaba de la cama. Hacía el mismo movimiento y se concentraba en el mismo ángulo solo para hacerme sentir bien, pero no se excedía.
Chupaba cuando era necesario. Me mordía con ternura cuando era necesario. Agarraba mis pechos y los acariciaba a través