LÍA …
Por enésima vez, me di vueltas en la cama, ignorando los rayos del sol en mi cara.
En algún rincón de mi mente, sabía que debería levantarme y prepararme para los juegos, pero permanecí en mi cama, temiendo la realidad que me golpearía en el segundo que saliera de la cama.
Él estaba aquí, después de todo.
El hombre que hizo todo lo posible para matarme estaba aquí en la misma manada que yo.
El dolor y el odio que me provocó ver ayer en la casa de huéspedes me mantuvieron despierta toda