ALFA TRISTÁN;
Al abrir los ojos, podría haber jurado que mi cuerpo había olvidado lo que significaba estar vivo.
Abrir los ojos fue más difícil de lo que debería ser para cualquiera, pero adaptarlos a la luz que me rodeaba fue mucho más difícil que abrirlos.
Solté un gemido al intentar levantar un dedo y el dolor me consumió. Me dolía todo el cuerpo. Me sentía tan pesado.
—Alfa. Estás despierto.
Louis.
Esa era su voz, pero me sonó más a ruido cuando me recorrió la cabeza con un zumbido agudo,