AGNES;
Miré por última vez el espacio donde había dormido, llorado, reído y sentido muchas emociones durante el último mes. Mis cachorros y Hazel ya estaban afuera y yo sostenía nuestra última bolsa, lista para unirme a ellos.
Fruncí el ceño cuando una luz desconocida brillo en la habitación con intensidad.
Por curiosidad, seguí donde provenía la fuente hasta el cajón de la mesilla de noche del lado de la cama de Hazel y, hete aquí, encontré una runa mágica, que servía para comunicación a larga