—¿Puedo ver a su madre? Necesito hablar con ella... —murmure a los cachorros con un dolor inexplicable surgiendo en lo más profundo de mi alma.
—No, no puedes. Ella no tiene nada que decirte —replicó Katie con dureza.
—Y no tienes nada que decirle —Kyle apoyó sin dudarlo.
Fruncí el ceño. Podría luchar contra una multitud de guerreros, pero estos dos eran mi debilidad. Sin mucha defensa, eran impenetrables.
—¿Les hiciste algo? Están muy enojados, Ras—preguntó Lex al principio, pero pronto expres