Me aclaré la garganta y aparté la mirada de ella porque sentía que estaba cometiendo un delito.
—Katie no se siente bien. Fue rechazada por su pareja y encontró a otro en minutos, pero no puede estar lejos de él porque sus lobas han salido a la superficie.
Le expliqué todo a Camila, todavía sin mirarla a sus ojos color avellana. Claramente no podía percibirme como su pareja porque aún no era mayor de edad.
—¡Qué Diosa! Me perdí todo eso —exclamó Camila, ajustándose las gafas mientras me cont