AlFA RASTUS;
La guerra estaba aquí.
La misma que me quitaría la vida y dejaría a mis cachorros huérfanos.
La misma que dejaría a la mujer que amo viuda y sin su pareja destinada.
La misma que he estado temiendo desde que Agnes comenzó a enamorarse de mí nuevamente. La misma...
—Reacciona, Rastus. ¡Muertos o no, todavía tenemos que luchar! —me ladró mi lobo mientras yo permanecía de pie junto a Agnes sin pensar en nada en el mismo salón donde nos casamos—. Agnes tiene razón. Te rendiste incluso