Mundo ficciónIniciar sesiónMe dijo siete de la mañana; pero parece que se le olvidó. He tocado su timbre por cuarta vez y nada que abre. Recordando con quienes se quedó no se me hace raro que eso allí dentro sea un infierno del desorden que debe haber.
Doy la vuelta dispuesta a devolverme por donde vine cuando la puerta se abre a mi espalda. Me detengo, meditando amargamente si es él quien ha abierto la puerta o una de esas mujeres.
―¿A dónde cree que va? ―le escucho preguntar, y suspiro hondo con el cora







