Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe acerco a la ventana y toco el vidrio. Lo baja y le veo sentado al volante, y a sus anchas con mucha clase y elegancia.
―Sube ―ordena haciendo un gesto con su cabeza.
―¿Por qué debería hacerle caso?
―Porque te conviene ―responde.
―Pero usted no me conviene, así que váyase al diablo ―le suelto con sarcasmo.
―¡Emma! ―gruñe y yo suspiro hondo.
―¿Qué es lo que quiere? ―increpo empezando a molestarme porque me recuerda a la escena antes de que se robaran







