Mundo de ficçãoIniciar sessãoSalgo a la vía y no tengo idea de a donde voy, solo sigo conduciendo y acelero al ver que no hay tanto tráfico, sintiendo que recupero de golpe con la suave brisa todos los ánimos de mi apagada alegría.
―¿¡Si sabes lo que haces!? ―grita por el ruido que causa la velocidad.
―Ya te dije que te sujetes, mi amorcito ―alzo también la voz entrando en su juego, y acelero aún más.
Trato de mantener el equilibrio porque me gusta cómo se sienten sus brazos alrededor de mis caderas







