Mundo ficciónIniciar sesiónEl poco buen humor que tenía por lo que acabo de hacer se extingue de mi sistema al llegar a la cafetería. Mi ánimo se apaga porque la realidad me golpea: me han robado la moto. Apenas llego, pago la tarifa y me apresuro hasta el local.
Entro por la entrada del personal y me dirijo directamente a la oficina de Bill, que está allí, atendiendo sus asuntos.
—Emma —dice, levantándose de su silla apenas me ve—, toma asiento.
—¿Ya llamaste a la policía? —pregunto angustiada, to







