Daemon
Esta noche tendría la oportunidad de entrar en su vida, y de la mejor manera.
Con su marido entretenido buscándome a mí y a mis hombres en el puerto, tenía el camino libre para por fin tener a mi reina entre mis brazos.
Ella no sabía quién era yo, pero yo sí sabía todo de ella y con eso me sentía su puto dueño.
Con una sonrisa en el rostro, caminé con sigilo hasta entrar a la casa por la puerta de la lavandería. Tenía casi todo el día ahí espera