Olivia
Enzo arregló todo en cuestión de una hora, y ahora me encontraba caminando hasta la oficina del abogado de mi prometido. Él salió primero de la casa para arreglar lo que faltaba mientras yo me terminaba de preparar.
Estaba siendo custodiada por cuatro de sus hombres, los cuales cubrían mi espalda y lados. Me sentía un poco incómoda, pero me estaba acostumbrando. Próximamente solo saldré respaldada por ellos y mi marido.
Por dentro estaba más que nerviosa, pero por fuera solo mostraba seg