El silencio era parte de la cena, Tania había decidió callar y escucharlo, Hans por su lado, no sabía ni por dónde comenzar a formular lo que quería decir.
Estaba nervioso de que ella en medio de su enojó decidiera que no valía la pena ni siquiera escucharlo, pero tenía una razón bastante clara y era algo que él no podía alegar.
Se había comportado como un idiota y lo sabía.
— Quizás sea tarde o pienses que lo hago por no quedar mal frente a ti, quiero decirte que quiero ofrecerte una disculpa