CAPITULO 40

El silencio era parte de la cena, Tania había decidió callar y escucharlo, Hans por su lado, no sabía ni por dónde comenzar a formular lo que quería decir.

Estaba nervioso de que ella en medio de su enojó decidiera que no valía la pena ni siquiera escucharlo, pero tenía una razón bastante clara y era algo que él no podía alegar.

Se había comportado como un idiota y lo sabía.

— Quizás sea tarde o pienses que lo hago por no quedar mal frente a ti, quiero decirte que quiero ofrecerte una disculpa
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