Me arrepiento de muchas cosas en mi vida. Y una de las decisiones de las que más me estoy arrepintiendo, es de ayer haber vuelto a la habitación de Caleb por escuchar sus quejidos adoloridos. Quería chequearlo y regresar a mi cama.
No quedarme en su cama toda la noche, como hice, porque ya ha amanecido y Caleb todavía me tiene aprisionada a su cuerpo. Él me está abrazando por la espalda, y yo estoy replanteándome mi debilidad al caer en esta trampa.
Había descubierto que él no sólo era un pelig