132. No, Michael, no puedes hacerme esto.
Laura irrumpió en la habitación de hotel de Michael, con el rostro enrojecido por la furia. A pesar de que él ya sabía que Sophie seguía viva, Laura no quería aceptar la realidad y se negaba a perder lo que creía que había conseguido: la boda que había planeado durante meses.
— ¡Michael! ¿Qué demonios está pasando? —gritó, azotando la puerta detrás de ella.
Michael, sorprendido por la irrupción, se levantó de la cama donde estaba revisando unos papeles.
— Laura, ¿qué haces aquí? Tranquilízate,