Lara entró en la casa y se topó de lleno con un amplio salón.
Las tres puertas, que podían apreciarse en medio de la galería, daban a un solo de, al menos, cinco metros de largo, conectado a sus laterales con arcos rectangulares.
A la izquierda, el comedor.
A la derecha, un cuarto más pequeño.
En medio, una hermosa y gran chimenea.
De la mano de los niños, encontró habitaciones, baños y más habitaciones.
Lo que más le gustó, era el sistema de calefacción por agua, que se calentaba por caldera.