Habían pasado tan solo un par de horas, pero la vida de Lara caía en picada.
Y lo peor era que no podía hacer más nada que tan solo ver como todo el esfuerzo que hizo durante todos esos años, se iba por el drenaje.
Apenas alcanzó a saludar a sus hijos antes de que una llamada urgente la sacara a las corridas de la casa, para ir al hotel de donde la acababan de despedir.
- Lara ¿A dónde diablos estabas? – le preguntó Ignacio de camino al hotel.
- Estaba de camino, hubo un corte en la autopista.