67. Narra Anastasia
El calor del hogar que estábamos intentando construir ladrillo a ladrillo se sentía especialmente acogedor aquella noche de invierno, cuando el viento aullaba contra los cristales del apartamento y la ciudad de Manhattan quedaba sepultada bajo una fina capa de escarcha. Hacía exactamente dos meses desde que Jord y yo habíamos formalizado nuestro noviazgo, dos meses en los que cada risa, cada cena compartida y cada madrugada en calma habían borrado por completo los rincones oscuros de mi pasado.