Mientras las lámparas de cristal colgaban sobre ellos, Luis sintió como si su mundo se desmoronara.
En ese instante, muchos pensamientos pasaron por su mente...
Dulcinea no era la hija de Axel Romero, nunca lo fue.
Dulcinea era inocente desde el principio.
El alivio de ver su sufrimiento ahora se transformaba en un dolor indescriptible.
Luis levantó las manos, miró a Dulcinea con tristeza y amargura. Todo su drama, todo el dolor y la venganza, había sido una tragedia unilateral.
Dulcinea era la